El tratamiento y su estado actual
Ante la situación límite que estaban viviendo sus padres, con el empeoramiento físico de su hijo, estos, comenzaron su particular batalla con los servicios médicos de medio mundo.
Nadie parecía tener un tratamiento para lo que le ocurría a Néstor. Empezaron en Canarias, siguieron en la península, llegaron a Europa…. Y finalmente, de nuevo en Alemania, encontraron una pequeña esperanza. Era una clínica privada, muy cara, donde antes de aceptar a un paciente, debía ser valorado su estado por el equipo médico correspondiente. El resultado de las pruebas fue favorable, pero requería de su traslado durante un mínimo de seis meses a la IntensivPflegeKlinic(Clínica Alemana) donde los neurólogos tratarían de trabajar con las neuronas no dañadas del cerebro de Néstor, mientras un equipo especializado en fisioterápica, lo haría con su cuerpo, que llevaba postrado en una cama 16 meses. El 19 de Enero de 2010, ingresó en la esperanzadora clínica, comenzando con ello un nuevo problema: El económico. Ese «fabuloso» tratamiento, tenía un coste mensual de 11.000 euros, sin contar con los gastos de viajes y alojamiento de los familiares.
Recurriendo a las indemnizaciones de los seguros de accidente que Néstor tenía, ni siquiera pudo cubrirse el tiempo mínimo que la clínica recomendaba, por lo que la familia recurrió donde puedo para recaudar los fondos necesario. Una vez cumplidos ocho meses de su estancia en Alemania, el dinero se terminaba, y en vista de que no se observaban avances en su estado, optaron por su regreso a España en octubre de 2010. El mayor avance conseguido en la clínica, fue su aumento de peso, ya que pasó de los 48 kilos con los que llegó, a los 70, consiguiendo a su vez una recuperación muscular considerable. Desgraciadamente, sobre el estado de su cerebro, poco se avanzó, quedando su respuesta a los estímulos externos limitada a su parpadeo de ojos, como muestra de comprensión.
Cuando llegó a España, las esperanzas se centraron en un nuevo tratamiento que se estaba realizando en una clínica gallega, por lo que Néstor y sus padres se trasladaron hasta allí para ver si esto podría ayudar a su recuperación. Pero esta clínica, exige a sus futuros pacientes, unos requisitos muy difíciles de cumplir, por lo que de momento, Néstor sigue a la espera de que los responsable del centro den el visto bueno para su ingreso.
A 15 de diciembre de 2011, Néstor y sus padres llevan más de UN AÑO viviendo en un piso alquilado, cerca de la clínica gallega, con la esperanza de que sea por fin admitido. UN AÑO cuidando ellos solos de Néstor, a quien dentro de sus posibilidades, han podido mantener con sus 70 kilos de peso. Existe alguna otra alternativa de tratamiento en Estados Unidos, incluso en China, donde se trabaja hace algún tiempo con las conocidas como “Células madre”, pero económicamente es algo que sus padres, actualmente, no se pueden ni plantear.











